De suave a firme
- Primero, un recordatorio amable: muchas veces es un despiste.
- Después, uno más claro con el importe y la fecha.
- Si sigue sin pagar, ofrece hablarlo o fraccionarlo.
Si no paga
Guarda por escrito los avisos. Si la deuda persiste, consulta a tu gestoría o a un abogado las opciones de reclamación.